“Lo que menos tiene es agua”: así está el río más contaminado de Argentina

 

Cualquier persona que haya salido de la Ciudad de Buenos Aires en dirección hacia el sur, o viceversa, puede atestiguar sobre el imponente olor que emanan los componentes tóxicos vertidos en la Cuenca Matanza Riachuelo —así es su nombre oficial—. Sin embargo, el aroma es lo menos grave: “En un río limpio, los valores de oxígeno están entre los 8 y 12 miligramos por litro, si se registran menos de 5 el estado de las aguas es intolerable. En la desembocadura del Riachuelo se registran valores de 0 miligramos, por eso, lo que menos tiene el curso de este río es agua; la sustancia viscosa y negra de su cauce es un compuesto de líquidos industriales”, destacan Maristella Svampa y Enriquie Viale en su libro ‘Maldesarrollo’.

La limpieza de este ambiente contaminado al servicio del capital fue utilizado como promesa de campaña por una incontable cantidad de fuerzas políticas a lo largo de la historia. Pero las iniciativas siempre se quedaron quietas, como el líquido espeso que bordea la Capital Federal. Sin embargo, este miércoles el presidente Mauricio Macri anunció el comienzo de unas obras para evitar que los residuos domiciliarios sigan cayendo al Riachuelo, que le demandarán 1.200 millones de dólares al poder ejecutivo, pero también contarán con 840 millones prestados por el Banco Mundial. Tras el lanzamiento, las autoridades informaron que la construcción del nuevo túnel para desviar y tratar los desechos “tendrá un plazo de cinco años”.

Algunos de los elementos presentes en el ecosistema son amoníaco, arsénico, plomo, níquel, cromo, cobre, dióxido de azufre, sulfuro de hidrógeno, zinc, cobalto y plaguicidas, pero la lista continúa. A pesar de ello, el estado de la situación no indigna a la sociedad argentina, ni mucho menos al poder político y empresario.

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